El rincón de Sergéi Vasílievich

Sergio, el hijo del Basilio

Se cumplen ahora veinte años de una gran pasión que tengo (dos en realidad, si descontamos la Historia de la Antigua Roma a finales de la República). Se trata de Serguéi Vasiliévich Rajmáninov, y en concreto de sus Conciertos para piano y orquesta nº 2 en Do m, Op. 18 y nº 3 en Re m, Op. 30., de los que tengo, entre versiones analógicas y digitales, en CDs o directamente en MP3, en torno a un centenar de versiones distintas. Una manía como cualquiera otra…

En esta página me voy a dar el capricho de poner todo tipo de detalles que encuentre interesantes, curiosos o inspiradores relativos a él, a sus obras o que tengan algún tipo de relación con este tema en general.

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Los rusos tienen por costumbre usar en forma de cortesía o cuando se desconoce a la persona, el apellido (“encantado, Sr. Rajmáninov”). Cuando se conoce a la persona de forma bastante cercana, casi íntima, se usa sólo el nombre (“hola, Serguéi”). Pero en el resto de casos, la forma más usual y cortés de referirte a alguien a quien ya conoces pero con quien no tienes intimidad o si quieres mantener las formas ante otros, es usar el nombre más el patronímico (“buenos días, Serguéi Vasílievich”).
El patronímico, formado con la raíz del nombre del padre seguido de la desinencia -evich/-evna o -ovich/-ovna, de forma parecida a lo que originó nuestros apellidos terminado en -ez (Rodríguez, hijo de Rodrigo), o como los apellidos anglosajones terminados en -son (Johnson, hijo de Juan), equivale a lo que aún en muchos pueblos andaluces se mantiene. Si bien no existe como tal patronímico, sin embargo aún existe la “filiación” o el identificar el origen de cada uno ante sus vecinos en muchos de nuestros pueblos.
Como aquella famosa canción agropop, cada vez que oigo o uso yo mismo el patronímico (obligatorio si no quieres pasar por un maleducado o ignorante), el Serguéi Vasílievich me recuerda al “- y tú, ¿de quién eres? – yo soy el Sergio, el hijo del Basilio…”
🙂
Así que, después de veinte años de intimidad, creo lo más apropiado abrir un rincón para el Sergio, el hijo del Basilio…

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La isla de los muertos, Armold Böcklin

La isla de los muertos, Armold Böcklin

Programa Música y Significado del 1/11/2010, de Radio Clásica (RNE2), sobre el Concierto nº 2 para Piano y Orquesta, Op. 18 de Rajmáninov, y su Isla de los Muertos. Para entender la obra y lo que Serguéi Vasílievich quiso transmitir con ella, comentado magníficamente por Luis Ángel de Benito, Director del programa y Profesor de Armonía y Contrapunto del Conservatorio de Madrid. http://www.megaupload.com/?d=H2A9UUCK

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Las dos cadencias del Tercer Concierto para Piano y Orquesta Serguéi Vasílievich, para su Tercer Concierto para Piano y Orquesta, Opus 30, que compuso en su amada (y luego siempre echada de menos desde su “destierro” estadounidense) finca de Ivanovka, y que estrenó en Nueva York (y que, por cierto, sólo pudo practicar durante el viaje en barco en un piano simulado sin sonido), se esmeró en componer el que es considerado por la mayoría de expertos como el concierto más difícil para piano jamás escrito (es el concierto con más notas por segundo de media), de una dificultad técnica endiablada, además de la propia dificultad que ya de por sí supone intentar alcanzar la amplitud de los acordes con los dedos, pues Rajmáninov lo compuso a la medida de sus gigantescas manos. Desde la época barroca (Haendel, Vivaldi, Bach…) se fue haciendo habitual que los concertistas, con la orquesta en silencio, tuvieran un breve tiempo para improvisar y demostrar su virtuosismo con el instrumento en plena ejecución en directo; eso era sobre todo porque eran los propios compositores los que a menudo ejecutaban sus propias obras. Con el paso del tiempo, los compositores, en un afán de controlar la obra ejecutada, empezaron a escribir  ellos mismos las cadencias para el lucimiento del concertista, normalmente al final del primer movimiento. El 3º Concierto para piano de Sergio es también especial en este caso, porque tiene dos cadencias (hay otras conciertos con más de una cadencia, no obstante), la “sencilla” en forma tocata, y otra alternativa (“ossia”) muchísimo más complicada de ejecutar técnicamente, tanto que el propio Rajmáninov no la grabó en sus propias grabaciones (aunque quizás el hecho de que estuviera al final de su carrera y la enfermedad de sus dedos -debido a los cuales tenía unas manos tan grandes y con dedos tan prominentes- se hubiera agudizado, según dicen, fuera la razón para grabar la cadencia “sencilla”). Si bien es cierto que todo el concierto está lleno de pasajes para mostrar el virtuosismo del intérprete, es en la cadencia donde más se extrema la dificultad.

Cadenza ossia (alternativa -la más larga y complicada-) del 3º Concierto para Piano y Orquesta, Op.30

Ejemplos de cadencias según ha sido interpretada por diferentes concertistas:

Vladímir Horowitz New York Philharmonic Orchestra – Zubin Mehta. 1978 Empezamos con Horowitz antes que por el propio Rajmáninov por varias razones. Fue quien primero grabó la obra, antes que el propio autor, después de haberse graduado con ella en el Conservatorio de Kiev en 1919. Este video es de prácticamente su última gran actuación pública cuando aún tenía un nivel técnico más que digno, y a pesar de que tenía 75 años. Son dignos de ver la imperturbable tranquilidad y el pasmo con que interpreta la obra (después de llevarse años tocándola, se ve que la controla, a pesar de unos mínimos errores). Rajmáninov siempre dijo que Horowitz tocaba la obra tal y como él la concibió mentalmente, y que era el único pianista que era capaz de tocarla mejor que él mismo. Se ve perfectamente su peculiarísima técnica al piano, con las manos por debajo del nivel del teclado, pulsando con toda la falange de los dedos más que con las yemas, y manteniendo sus meñiques retraídos mientras no los usa… Cadencia sencilla. Empieza en el minuto 11:50 y termina en el 13:12.

V. Horowitz London Symphony Orchestra – Albert Coates. 1930. Primera grabación que se hizo de esta obra. Después de ver su última grabación, aquí está, para comparar, la primera. Cadenza sencilla. 9:22-10:40 http://www.megaupload.com/?d=KATLINPF

V. Horowitz Aunque tiene reputación de ser su mejor grabación ésta de 1941. Horowitz, a pesar de su virtuosismo, siempre tocó la cadenza corta, y lo argumentaba diciendo que encajaba mucho mejor en el espíritu del concierto. New York Philharmonic Orchestra – John Barbirolli. 1941 Cadenza corta. 0:00-1:15

Serguéi Vasílievich Rajmáninov The Philadelphia Orchestra – Eugene Ormandy. 1939 Cadencia sencilla (aunque tocada a una velocidad endiablada). 9:00-10:14. Denis Matsuev El último gran virtuoso salido de la escuela pianística rusa. Normalmente es muy inexpresivo, pero tocando esta cadenza parece que acaba “congestionado”… Orquesta de La Scala – Lorin Maazel. 2007 Cadenza larga (ossia) 3:09-5:39 Vladímir Ashkenazy No hay consenso sobre quién es o ha sido el mejor ejecutor de los conciertos de Rajmáninov, pero si hay uno que suela estar en todas las quinielas, ése es Ashkenazy, quien no sólo ha grabado varias veces los conciertos al piano, sino que además sigue haciendo grabaciones a la batuta con diferentes orquestas y concertistas. London Symphony Orchestra – André Prévin. 1971 Cadenza larga (ossia). 0:24-3:10 Rafael Orozco Pianista andaluz completamente olvidado por los españoles, quien fue (muy bien) reconocido sólo fuera de nuestro país. Una de mis primeras (y mejores) versiones de la integral de conciertos de Rajmáninov que compré fue la suya, que encontré de casualidad en un Tower Records en Seattle hace quince años. En España, por más que lo he buscado, jamás encontré un disco suyo, desgraciadamente. Murió hace poco en Roma, y la noticia no salió ni en el telediario. (Pongo el enlace de la Wikipedia inglesa, más completo que el de la española). Cadenza larga. 0:09-2:35 Yevgény Kissin El sonido es un poco defectuoso, pero la imagen merece la pena. Cadenza larga (ossia).  3:58-6:40 Martha Argerich Cadenza corta. 0:40-1:58 Olga Kern Cadenza larga. 0:31-3:06 David Helfgott De la película Shine, sobre su propia vida. Él es quien toca en la banda sonora. Probablemente pudo haber sido un genio antes de su enfermedad mental (agravada por su obsesión por tocar precisamente este concierto de Rajmáninov), pero actualmente su nivel no es para tirar cohetes; es más el glamour de la película lo que le brinda la fama; sin embargo, es capaz de tocar el Rach 3, así que tampoco se le puede desconsiderar. Precisamente este fragmento de la película escenifica el esfuerzo que le llevó aprenderse la obra, y lo hace con la cadenza larga de fondo musical. Cadenza larga. 0:29-3:05 Valentina Lisitsa Por último, una interesante curiosidad. La gran pianista V.Lisitsa está grabando todos los conciertos de Rajmáninov en estudio sin orquesta, con lo que ofrece una oportunidad única de escuchar la parte del piano que normalmente se queda “escondida” por la orquesta. Y es arriesgado, porque queda de relieve hasta el más mínimo fallo. Aún no ha grabado el Rach 3…

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Nuevas entradas con temática Rajmaninoviana…
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Lugares para oír música clásica en Moscú, y no vale citar el Bolshoi… (2ª parte), o La sala con peor acústica del mundo o La cultura del “pelotazo” a la rusa

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Lágrimas blancas (estampa navideña) – Tema

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Otro año

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¿Qué habría pasado si el 3º Concierto para Piano de Rajmáninov lo hubiera compuesto Bach en su lugar?

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¿Y qué habría pasado si Bach hubiera compuesto la banda sonora de la Guerra de las Galaxias? (en breve)

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¿Y si Bach hubiera tenido un móvil de Nokia? (en breve)

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5 respuestas a El rincón de Sergéi Vasílievich

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  3. Pingback: Lugares para oír música clásica en Moscú, y no vale citar el Bolshoi… (2ª parte), o La sala con peor acústica del mundo o La cultura del “pelotazo” a la rusa | Alienigena in alia terra

  4. Los sentimientos son el lenguaje del espíritu.
    La pasión compartida es el único poder que puede acercar al hombre a la unidad maravillosa de la vida en el amor sin límites ni condiciones.
    Comparto esta pasión que nos reveló tu Serguéi Vasílievich con la certeza de que vamos creando un nuevo mundo.
    Sinensis in sua terra.

    • Bienvenido, Sinensis in sua terra:
      Gracias por tus bellas, sinceras y profundas palabras.
      Estoy de acuerdo contigo en lo que dices de que “El arte es propiedad del espíritu que lo ha creado para gozo de todos… el artista es un instrumento… compartirlo es un deber.”
      Pero como Dios no me dotó de oído suficiente para crear música, y del Conservatorio me echaron a guitarrazos, sólo me queda poder contar bellamente y difundir el arte sonoro que crean otros…
      Un abrazo.

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