Lágrimas blancas (estampa navideña) – Variación I, o La Navidad bajo la nieve

Dedicado a María Antónovna Útkina, a Yósif Antónovich Baskóv-Brunetsky y a Mijaíl Antónovich Róschin, que no tuvieron la suerte de vivir una nevada tan preciosa como la de ayer ni van a poder venir este invierno, y sé que lo echan de menos. Como ellos no pueden venir, yo se lo envío…

Como decíamos ayer, la ciudad durante una fuerte nevada parece que se ralentiza y enmudece, y una ciudad tan caótica, ruidosa y frenética como Moscú de repente se transforma en otra. Merece la pena escuchar esa belleza del silencio cuando nieva.
Obviemos el barro y la suciedad posterior… 🙂

Con la ayuda de nuestro compositor favorito, Sergéi Vasílievich, os deseo
¡Muy Feliz Navidad!

Si os han gustado las dos variaciones (XII y XVIII) de su Rapsodia sobre un tema de Paganini (tema con variaciones), Op.43, interpretada por Andréi Gavrílov al piano, y acompañado por Riccardo Muti al mando de la Orquesta de Filadelfia, la misma que lo estrenó en 1934, con el propio Rajmáninov al piano, pulsad aquí. Y si os sigue gustando, ya sabéis qué pedir para Reyes.

P.D.: Probablemente os haya sonado a la banda sonora de varias películas, pero sobre todo la variación 18 es la que Bill Murray aprende en el transcurso de tres años reviviendo el mismo día en “El día de la marmota” (o “Atrapado en el tiempo”)

Mucha gente me ha preguntado cómo se puede vivir con este clima, sin que la gente hiberne durante los meses de invierno en Rusia. Pues si me acompañáis en mi recorrido de ayer a visitar a un amigo y cliente, podréis ver cómo incluso en plena tremenda nevada la gente sigue su camino y hace sus tareas normales. Sólo se reduce el tráfico rodado (en casos excepcionales como el de ayer en que era tan intensa; si no, ni eso) y aumenta el uso del Metro.

Aunque no le hace justicia, algo se puede ver en este vídeo, a pesar de que el silencio no se aprecia por el jadeo al caminar sobre la nieve y por el ruido del viento amplificado por la cámara… Pero incluso con la mala calidad, se puede sentir algo de cómo es un día de trabajo en la nieve.
Nevadas tan fuertes no suelen caer a menudo, y las calles suelen estar normalmente “limpias” (es un decir). De ahí lo curioso del vídeo, de ver las calles y la calzada tan llenas de nieve y con quitanieves y palas excavadoras que normalmente no ves.
Algunos detalles. En el vídeo no se aprecia como debiera, pero la nieve que caía al principio era impresionante; llegué al metro, a doscientos metros de mi punto de partida, con dos dedos de nieve sobre mí… 🙂
La cita tampoco era en hora punta, y por eso se ven las calles y el Metro relativamente vacíos, excepto el tercer anillo -similar a la M-40- (en la segunda secuencia) que está atascado, varias horas después, al salir de la reunión cuando la nevada había amainado: esa es la situación normal de todos los días, lo que no es normal es la primera secuencia, con tráfico fluido y con nieve acumulándose en la carretera (el tráfico intenso normalmente no lo permite).
En definitiva, valga como documento gráfico, para alguna que otra persona que sé que lo va a agradecer…

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Acerca de Alienigena in alia terra

Bienvenido a Alienigena in alia terra. Vivir en otros países conlleva que a veces te sientas como un “extranjero en tierra extraña” o, como acertadamente decían los romanos, alienigena in alia terra. Me encantan la Historia Antigua, el software libre y abierto y la música clásica. En un mundo de “ventanas” y operaciones triunfo, ¿qué mayor sensación de sentirse extranjero en tierra extraña que esta?
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