Algo nuevo, algo viejo y algo imposible

Relato apócrifo de Liéski, basado en las notas de María Antónovna Útkina

Aldea del Zar (Царское Село), en las afueras de San Petersburgo. Palacio de Catalina.
Corre el agitado año de 1812, a mitad de agosto.

María Antónovna Útkina está esperando a las afueras de la sala de audiencias real de Alejandro I, emperador de Rusia.

María A. Útkina entrando a la recepción real, aún en traje de viaje

Un mes antes, en la Junta de Defensa de Sevilla.

– Srta. Pilar Vázquez Moreno, ¿es Vd. consciente de lo que hace al ofrecerse para esta empresa?
– Sí, General Castaños.
– Sabe que me ha sido recomendada por mi colega de la Junta de Defensa de Granada, el General suizo Teodoro Reding, sin cuya participación, yo, bajo nombramiento de la Junta de Defensa de Sevilla, no habría podido lograr la primera gran victoria histórica sobre Napoleón en tierra, hace cuatro años en Bailén. Me ha comentado que tiene Vd. familia y buenos contactos en Rusia, y que está Vd. dispuesta a hacer tan largo viaje de buen grado.
Como ya le supongo informada, esta Junta se transformó en la Junta Suprema de España y las Indias, y servimos de base para la posterior creación de la Junta Suprema Central unificada para toda España y de la actual Junta de Regencia de la que soy miembro.
Sabrá que la derrota del general Dupont en Bailén el 19 de julio de 1808 y la humillación que le supuso ante toda Europa haber sido derrotado por primera vez en campo abierto, además de poner en duda la aparente invencibilidad de los franceses, provocó que Napoleón volviera personalmente sus ojos hacia España desde otros escenarios europeos, presentándose con la Grande Armée, lo que fue desastroso y nos ha tenido estos cuatro años en una cruenta lucha por la liberación patria.
Sepa que en estos momentos, con el inestimable apoyo de Lord Arthur Wellesley, Duque de Wellington, estamos tornando la balanza bélica a nuestro favor de una manera bastante clara y decisiva. Hay, por tanto, el temor de que Napoleón decida regresar otra vez a España desde Rusia, donde acaba de iniciar una arriesgada campaña por sorpresa contra su antiguo aliado y amigo Alejandro I.
Queremos que acuda a San Petersburgo para que asesore a los rusos y nos granjee un aliado en la recién formada Sexta Coalición contra Francia, de forma que se aprovechen de nuestra experiencia bélica contra el francés y de esta forma puedan mantener a Napoleón a raya, pero debe hacerlo de modo que se estanquen los franceses y no tengan una rápida victoria que les permita regresar pronto aquí, justo cuando el viento sopla a nuestro favor. No queremos a Napoleón cerca en estos momentos. Que se entretenga todo lo que pueda en Rusia.
Usará en esta misión el nombre en clave rusificado de María Antónovna Útkina.
– General, pero entiendo que España tiene ya a representantes oficiales en Rusia que podrían hacer esa labor.
– El Embajador, Sr. Puig, y su asesor para la mejora de las relaciones económicas, Xabier de Salamanca, son meros burócratas, con mayor interés en traerse todo el caviar negro que pueden a España y en conseguir los máximos puntos ante el Ministro, para prosperar personalmente, más que en tener iniciativa propia y afán de emprender por sí mismos; son funcionarios burócratas sin vocación de servicio, que es lo que necesitamos.
Y además, el que Vd. sea andaluza no creo que ayude demasiado. Se las habrá de arreglar por sus propios medios y con sus propios contactos, para bien o para mal; no cuente con ninguna ayuda de nuestros burócratas.
– Mi general, debe saber que yo también soy funcionaria en la Junta Central, desempeñando mis labores en Sevilla.
– Sí, Srta. Vázquez Moreno, pero Vd. aún es joven, sin ataduras personales ni nazionalismos localistas, ni aún ha sido corrompida en su entendimiento del desempeño de sus tareas.
Buena suerte y buen viaje.

San Petersburgo. Principios de septiembre de 1812.

Napoleón tiene a la Grande Armée a poca distancia de Moscú, ante la “pasiva” política de tierra quemada del general y Ministro de la Guerra ruso, Mijaíl Barclay de Tolly. Esto ha facilitado, por un lado, el rapidísimo avance francés en tres meses hasta plantarse a unos trescientos kilómetros de Moscú, en una aldea llamada Borodinó.

Las gestiones realizadas por Útkina se muestran favorecidas, pues hace dos semanas que acaba de ser nombrado nuevo Comandante del ejército ruso el Príncipe Mijaíl Ilariónovich Goleníshchev-Kutúzov, el general tuerto, y va a presentar batalla por primera vez a los franceses, con cierta superioridad de medios y ventaja estratégica del terreno, lo que compensa la precipitación y falta de preparación del ejército ruso.

San Petersburgo. Semanas más tarde.

A.S. Pushkin

– En agradecimiento por vuestros servicios prestados, Nos queremos haceros entrega de este precioso regalo. Son una serie de cuentos apócrifos nunca publicados, atribuidos a nuestro poeta nacional y local, nacido a pocos metros de este mismo palacio, Alexandr Serguéyevich Pushkin.
– Su Majestad Imperial es muy generosa. Yo, sin embargo, no pude hacer nada. Incluso el General Kutúzov tuvo que hacer una retirada estratégica en Borodinó tras una de las batallas más sangrientas de la historia, y Napoleón llegó a entrar en Moscú hasta el mismo Kremlin.
– Es cierto, pero también lo es que pudimos distraerles y entretenerles, dejando que el más crudo invierno se les echara encima, sin provisiones ni logística, pues hasta la Moscú que vio Napoleón estaba vacía, quemada y sin calefacción.
– Nos alegra mucho que nuestra larga experiencia de lucha contra el francés haya servido para acortar la vuestra.
– Mis súbditos suelen referirse de forma fatalista a nuestro país diciendo “это Россия”, que se traduciría por “esto es Rusia” o “Rusia es así”. Yo, por el contrario, me considero más liberal que mi abuela la gran Catalina o cualquiera de mis predecesores, y humanista, y creo que se pueden cambiar las cosas. Para mí Rusia es un compendio de algo nuevo, algo viejo y algo imposible. Esa lucha entre esas tres tendencias es la que guía el devenir de Rusia; a veces gana un impulso, otras veces es otro el que se impone ligeramente, pero siempre así. Rusia tiene una gran tradición y un alma propia que a menudo asfixia a muchos de sus hijos, con el excesivo anclaje en lo viejo, en el imperialismo que yo me propongo humanizar. A la vez nuestra gran madre Rusia da hijos que suponen lo más avanzado de la cultura y la ciencia europeas. Y siempre queremos vivir en el imposible escenario de ser europeos sin formar parte de Europa, no al estilo inglés sino mucho más radicalmente. Lo cierto es que siempre que Rusia se ha visto en un complicado aprieto, de forma casi imposible se las ha arreglado para salir a flote en poco tiempo. Por esto Rusia es la síntesis de algo nuevo, algo viejo y algo imposible.
Tú misma, por otra parte, eres un ejemplo de lo que Rusia representa: tus noticias nos han aportado una forma nueva de enfocar el problema, casi se podría decir que hubieras vivido unos años adelante y hubieras vuelto al pasado para iluminar un viejo problema, lo cual es obviamente imposible. Como imposible será que se sepa nunca de tu aventura, pues no interesa a nadie que sea pública. Todo el crédito será para los actuales burócratas de vuestra Embajada aquí, y los del Ministerio allí. 
Si “Rusia es así”, los españoles tenéis lo del “que inventen otros” o el “vuelva Vd. mañana”. Ese será vuestro problema nacional, me temo, ahora e incluso aunque el día de mañana haya sufragio libre, seguiréis votando por los mismos corruptos de siempre. Si yo creyera en el sufragio universal, te diría #nolesvotes, pero no soy tan liberal, así que en Rusia no tenemos ni que creo que tengamos en el futuro ese problema (el gusto ruso por el imperialismo, no lo olvides).
– Me llena de satisfacción, Su Majestad Imperial, y leeré los cuentos con mucho placer.

Noventa y nueve años después. Moscú.

Así empiezan las notas de María Antónovna Útkina, según se recogen en el cuaderno de Antón Antónovich Liéski, junto a ciertas coordenadas referentes a distintos emplazamientos en San Petersburgo y Moscú.

Me dispongo a viajar para encontrar los textos, imágenes y recuerdos que pudiera haber dejado indicados Liéski en tales localizaciones.


Algo nuevo, algo viejo y algo imposible. Moscú, 2011

 

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Acerca de Alienigena in alia terra

Bienvenido a Alienigena in alia terra. Vivir en otros países conlleva que a veces te sientas como un “extranjero en tierra extraña” o, como acertadamente decían los romanos, alienigena in alia terra. Me encantan la Historia Antigua, el software libre y abierto y la música clásica. En un mundo de “ventanas” y operaciones triunfo, ¿qué mayor sensación de sentirse extranjero en tierra extraña que esta?
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6 respuestas a Algo nuevo, algo viejo y algo imposible

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  3. kutaisov dijo:

    ¡Qué gran suerte tuvo Alejandro I (ese Zar imposible y tan perdido que volvió sobre sus pasos para al fin y al cabo no haber hecho nada y dejar a los siguientes tan pesada carga) al recibir la embajada de María Útkina sin ella todo habría peligrado aunque… ¿acaso no acaba por imponerse el espíritu ruso una y otra vez al invasor y cuando no lo consigue se refunda?.

    Sin venir al caso y sólo por si hay interés recomiendo un libro:

    “Russia against Napoleon” de Dominic Lieven. Por lo menos aquí los rusos no parecen sólo carne de cañón y meros monigotes que bailan al son de L’empereur como pretenden hacernos creer la mayoría de estudios sobre la campaña del 12.

    Saludos y felicidades por el blog.

    • Muchas gracias por la felicitación y la recomendación.
      Es cierto que Rusia, ya le pueden venir las desgracias que sean (yo pienso, desde el punto de vista económico, en dos devaluaciones de moneda que viví cuando venía en misiones comerciales, cuando aún no vivía aquí, hace no tanto, y en la reciente crisis mundial), que se levanta mucho antes de lo esperado. Y es cierto ese espíritu imperialista que llevan dentro.
      En cuanto a lo de la broma de Útkina, te agradezco tu indulgencia. Al fin y al cabo, sólo intento transmitir mi visión de Rusia, mi país de adopción (aunque -curiosidades de la vida- a mí me engendraron aquí, por lo que soy más ruso de lo que parece),e intento transmitir esas imágenes mías de Rusia de una manera distinta, menos aburrida, y siempre desde un prisma muy personal (al fin y al cabo, es un blog personal, ¿no?). Lo que sí puedes tener por cierto es que jamás voy a prostituir la Historia al estilo Dan Brown. Si algo no lo conozco, me documento a fondo, pero no me lo invento. Se trata de adornar y alegrar la Historia, no de pervertirla.

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